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Los fondos buitre crean ilusiones oficiales y miedos

Clarín. Por Marcelo Bonelli

La Casa Rosada decidió avalar la gestión de los banqueros internacionales para que la Argentina cancele su deuda con los fondos buitre.

La movida, de alto voltaje político, contradice el relato oficial, aunque fue adoptada porqueexiste información de que la Corte de los Estados Unidos beneficiará la postura de los fondos buitre y el país tiene serias chances de entrar en default en el 2014.

Los promotores de la iniciativa son el vicepresidente Amado Boudou y el ministro Hernán Lorenzino. Pero la gestión habría recibido el aval inicial de la Presidenta,antes que se enfermara. Incluso varios funcionarios de la Casa Rosada, entre ellos Carlos Zannini, la alientan como una alternativa para frenar el drenaje de reservas y la corrida cambiaria.

El propósito político apunta a lo siguiente: — Resolver el conflicto con los fondos buitre y evitar el default.

–Permitir que la Argentina pueda volver a endeudarse colocando bonos en el mercado internacional.

– Compensar con esos créditos la abrupta caída de reservas del BCRA.

–Se planea utilizar a YPF para hacer operaciones con títulos, disfrazando ese endeudamiento bajo supuestas inversiones petroleras.

Serían –en una escala menor– ideas similares a las que utilizaron Martínez de Hoz y Cavallo después de que atrasaron el tipo de cambio y, como ahora, perdían reservas.

La estrategia tiene grandes desafíos por delante. Primero, deberá superar la reorganización del Gabinete que impulsaría Cristina. Según confirmó Clarín, gobernadores e intendentes pidieron a Olivos que sea desplazado Guillermo Moreno y que se nombre un nuevo ministro de Economía.

También será necesario superar la desconfianza y la falta de credibilidad que sufren los actuales interlocutores argentinos, Boudou y Lorenzino.

Esta dupla buscó socios internacionales y lleva adelante una estrategia: “privatizar” la negociación del acuerdo, con la intención de hacerlo creíble en el exterior y digerible localmente. La “privatización de la negociación” con los fondos buitre fue delegada en Gramercy y su operador es Gustavo Ferraro, un banquero amigo de Boudou. Ferraro trabajó en Barclays cuando esa entidad asesoró al actual vice en el canje de la deuda de 2010. Gramercy fue clave para que no fracasara la operación y después de eso Ferraro pasó a desempeñarse en ese grupo.

Pero el fondo no confía sólo en Ferraro y contrató a un experto en reprogramación de deudas en EE.UU. para intentar acordar con los buitres. Se trata de Jim Millstein, ex jefe en el Tesoro de norteamericano del Departamento de Reprogramación de Deudas. Estuvo a cargo del caso AIG en la crisis de 2008.

Gramercy, que no había aceptado participar del canje que ofreció Néstor Kirchner, ya hizo un excelente negocio con la Argentina con los recientes acuerdos pactados con el CIADI.

Entre los banqueros se reconoce que los convenios acordados por Lorenzino–Boudou le permitieron una utilidad cercana al 100% a Gramercy y Blue Ridge.

En total habrían embolsado una ganancia del orden de los 200 millones de dólares por los pagos de Argentina. La dupla Millstein–Ferraro tiene el apoyo de Carmen Corrales en el estudio Cleary Gottlieb.

Los honorarios que ella cobra son muy jugosos.

La “solución Gramercy” incluye las siguientes concesiones: –Argentina pagaría con bonos el 55% del total de la deuda con los holdouts. Serían unos 3.025 millones de dólares.

– Los bonistas encabezados por Gramercy completarían otros 1.500 millones de dólares que entregarían a los fondos buitre. Este pago sería un adicional para complacer las exigencias que los demandantes le hacen a la Argentina.

Se pagaría en cinco años e implicaría que los bonistas que entraron al canje entreguen un 20% de los intereses que deben cobrar durante ese lapso. Ese aporte lo compensarían con el alza que tendrían los títulos si la Argentina evita el default. Se calcula que sería similar al mismo 20%.

Así, también Gramercy promete darle cobertura política a la Casa Rosada y encubrir el acuerdo con los fondos buitre.

A cambio, el banquero Ferraro obtuvo una promesa de Boudou: Gramercy será una entidad privilegiada para manejar las futuras colocaciones de deuda Argentina.

Pero hasta ahora la propuesta no superó un escollo: son pocos los bonistas que aceptaron la estrategia. El propio fondo Fintech recela del plan.

El poco aval del mercado a Gramercy desautorizó –otra vez– al secretario de Finanzas.

Adrián Cosentino falta a la verdad: informó a Jorge Brito y Héctor Méndez que la iniciativa había logrado el aval del 90% de los bonistas.

Cosentino también es un cosechador de traspiés y ayer, junto al secretario de Negociaciones, Augusto Costa, sufrió otro fracaso sonoro: ambos comunicaron a Buenos Aires que no lograron en Beijing los avales para construir las millonarias y polémicas represas en Santa Cruz.

Así, se habría caído el financiamiento de las obras hidroeléctricas que se disputaron Lázaro Báez y Electroingeniería, reflejando la impericia de la misión.

Héctor Timerman no pudo participar en esa gira. Ya venía de pasar por un mal momento durante la última reunión de cancilleres del Mercosur. En ese encuentro, Timerman criticó a Brasil por sus negociaciones unilaterales con la Unión Europea. Inmediatamente lo interrumpió Luis Alberto Figueiredo. El canciller brasileño le dijo, sin más vueltas: ¨Señor canciller Timerman, déme usted un motivo por el cual Brasil deba aceptar ser rehén de la Argentina para resolver estos temas, que forman parte de nuestros intereses estratégicos.” 

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