OPINIÓN

Luis Winter: ¿Qué pasa con Perú?

¿Qué pasa con Perú?

La Tercera

No solamente el que escribe estas líneas, sino mucha gente se estará preguntando qué pasa con Perú. La pregunta es pertinente porque creíamos que tras ese fallo -que no nos gustó pero que acatamos y estamos cumpliendo- podía abrirse una nueva etapa que potenciara las nada despreciables relaciones existentes, particularmente las económico-comerciales.

Allí está el intercambio con posibilidades de continuar creciendo: la inversión chilena en ese país es la cuarta en el exterior, mientras que la peruana  habría  sobrepasado los 10.000 millones de dólares el año pasado; los 250.000 inmigrantes peruanos viviendo mayoritariamente en Santiago; el turismo chileno a Perú, que representó en el 2013 alrededor del 30% del total de visitantes; nuestra atractiva y activa acción en la Alianza del Pacífico, el más interesante, promisorio y efectivo acuerdo de integración intentado en la región; nuestra participación conjunta en APEC que acumula la mitad de las importaciones mundiales; nuestro carácter de miembros consultivos en el Tratado Antártico; y tantas otras realidades y posibilidades para que actuando de consuno, pudiésemos aprovechar las oportunidades que nos ofrece la realidad mundial.

No obstante este panorama, los últimos hechos parecieran estar indicando que esa voluntad política tan necesaria para avanzar, está aún lejos de ser realidad. Hay atraso peruano en el cumplimiento del fallo en un  aspecto crucial: la adaptación de su legislación a lo dispuesto en la Convemar. Se requiere para abrir su actual dominio marítimo a las libertades de navegación y sobrevuelo a lo que debería su Zona Económica Exclusiva y el paso inocente por su mar territorial, además de abrirnos posibilidades de acceso a la pesca bajo ciertas condiciones. Ello no ha sucedido todavía a pesar que han transcurrido ya más de seis meses desde la dictación del fallo y que Chile ha cumplido lo suyo.

El problema surgido estos días, si bien entrega la temperatura de la disposición peruana a dejar atrás el pasado, no dice relación directa con el fallo mismo, pero tiene una importante conexión. En efecto, si bien el problema del triángulo es de delimitación terrestre y no marítima, y por lo tanto se encuentra fuera de la competencia de la Corte, su extremo sur –punto 266- fue fijado por Perú sólo el 2005 al dictar su nueva ley de bases, y al constituirlo en el último punto terrestre, lo presentó también como el comienzo de su frontera marítima.

Como sabemos, la Corte desestimó la pretensión peruana y señaló que el comienzo de la frontera marítima estaba en la confluencia de la línea de baja marea con el paralelo que pasa por el hito 1.  Al hacerlo, validó los antecedentes entregados por Chile y particularmente las Actas de 1968 y 1969, que a iniciativa peruana, materializaron la frontera común. La importancia de este reconocimiento revela que Perú siempre entendió que la frontera terrestre partía en el hito 1 y que la unión entre el hito 1 y el comienzo del límite marítimo en la costa, pasaba por el paralelo. Si no hubiera sido así, no se entiende que Perú aceptara la materialización del límite marítimo por el paralelo del hito 1, como tampoco que la Corte le haya dado la razón a Chile.

La insistencia peruana en el triángulo terrestre basado en una interpretación del Tratado de 1929, que no fue la que hicieron los demarcadores ni los gobiernos en esa época ni posteriormente,podría revelar que con este nuevo eslabón, no desean romper esa vieja cadena que nos ha ligado al pasado durante tanto tiempo.    

*ex diplomático

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