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DEPORTES

Seis conclusiones futboleras de Rusia 2018. Y todos los goles de la Copa

ENERNEWS

Se terminó una Copa del Mundo donde la gran cantidad de goles, la espectacular organización y los golpes de impacto maquillaron algunas realidades del deporte más popular del planeta.

Detrás de los goles, bloopers, sorpresas, festejos, lesiones, declaraciones e imágenes, los sucesos que maquillaron el Mundial de Rusia 2018, se esconden las arrugas y cicatrices del actual rostro del fútbol. Fue un torneo de impactos y emociones, pero que ha dejado un sabor agrio por su falta de gracia. El campeón fue Francia, un elenco más inteligente que elegante, con más oportunismo que finura. Un equipo plagado de recursos que explotó sus mejores virtudes en los momentos claves, pero que nunca se mostró invencible y superó con jerarquía a cuentagotas una competencia terrenal. Fue el rey de la efectividad en un torneo en el que llovieron los goles (solo hubo un 0-0), pero donde a la vez hubo sequía en el juego. Los imprevistos dieron sensación de belleza. Sucesos conmocionantes, como la caída en primera ronda del sólido proyecto alemán o la clasificación a la final de un improvisado plan croata, despertaron en los fanáticos ese idilio que esperan durante cuatro años. Fueron cosméticos de una Copa del Mundo dominada por el miedo a equivocarse, donde Europa volvió a demostrar que puede pisotear a Sudamérica y la tecnología pidió más respeto, detalló Infobae. 

La final entre Francia y Croacia, sobre todo el primer tiempo, fue la síntesis perfecta de la competición. Fue la definición con más goles desde 1966, eso dirá la estadística. Pero los números no mostrarán el inicio impreciso de ambos equipos por temor a entregar ventajas al rival, la dinámica de balones largos y transiciones rápidas, los goles a raíz del balón parado y la influencia de la tecnología. Todo eso fue moneda corriente en Rusia, donde la pelota ha frenado a cero y es momento de hacer un análisis a cara lavada sobre la tesitura del fútbol actual y su torneo más prestigioso.

1- Fin del auge del fútbol de posesión

Aquel estilo impulsado por el trabajo de Pep Guardiola en el Barcelona, donde ha llevado el concepto de "fútbol total" a un nivel asombroso y ha inspirado a toda una generación de jugadores y técnicos, transitó en Rusia sus horas más bajas. La fórmula que deslumbró al mundo, con la que España se consagró en Sudáfrica 2010 y Alemania hace cuatro años en Brasil, ha mostrado un notable decaimiento. Alemania (71,98%), Argentina (65,92%) y España (74,67%), los tres equipos con mayor porcentaje de posesión de pelota en el torneo, quedaron eliminados de forma prematura. Sus planteos dominadores se vieron frustrados ante equipos compactos, intensos, prácticos en la resolución y de progresos abruptos en el campo. Ser dueño del balón no fue el mejor negocio, la fórmula del éxito estaba más emparentada con sacar crédito de los espacios con verticalidad. Los ataques directos y el factor sorpresa tuvieron una incidencia gigantesca.

Estas tres selecciones que hicieron culto de la tenencia tuvieron partidos con más de mil pases y con porcentajes de efectividad cercanos al 90%, pero pocas veces sus toques se dieron condiciones de peligro, sirvieron para progresar en el campo o generaron profundidad. Que los cuatro semifinalistas hayan sido Francia, Inglaterra, Bélgica y Croacia, que oscilaron entre el 50 y el 56% de posesión de pelota por su fútbol adaptable a los momentos y los rivales, es la mejor explicación de que este fue el Mundial de los equipos efectivos y flexibles.

De todas formas, no es momento de vestirse de luto ni de prepararse para el funeral de la tenencia de la pelota. Acercarse al 1% de posesión tampoco fue sinónimo de triunfo. A las selecciones desesperadas por conseguir equilibrio defensivo les faltó desequilibrio en ataque, algo vital para conseguir la victoria. Irán (26,45%), Islandia (32,55%), Panamá (36,60%) y Corea del Sur (36,75%), de los equipos con menor porcentaje de dominio de pelota, también se han despedido en primera ronda. A los surcoreanos les surtió efecto apostar al contragolpe ante una Alemania en aprietos, pero fue un partido aislado donde la desesperación desnudó las falencias del equipo de Joachim Löw, y no les dio resultado a la hora de pelear por un lugar en la segunda fase.

La 'mini depresión' del fútbol de posesión y falta de un equipo apabullante bajaron la vara del nivel de juego, pero no significa la muerte de la tenencia de balón. Este decaimiento está exclusivamente sujeto al formato de torneo corto como la Copa del Mundo, porque existen las eliminaciones directas, las urgencias y otros factores que ponderan más. Es innegable que el compromiso con la pelota es la mejor forma de perseguir una consagración, sobre todo a nivel largoplacista. Adueñarse de la pelota no debe ser criticable, porque el balón es el elemento vital de este deporte y dominarlo es una necesidad del juego. Los juicios deben estar supeditados a, por ejemplo, la falta de profundidad o de ideas al momento de poseerla.

2- El colectivo sobre las individualidades

Los ataques nublados y grises han hecho mejores a las defensas, las grandes protagonistas de un torneo donde la mayoría de los equipos se dedicó a trabajar en conjunto y donde los que eligieron depositar sus esperanzas en el poder de sus individualidades no tuvieron grandes resultados. En este Mundial la estrategia predilecta consistió en reducir espacios y contraatacar, lo que ha hecho que el trabajo grupal tome un rol protagónico en la mayoría de los partidos.

A Portugal la lucidez le duró hasta que se apagó Cristiano Ronaldo, autor de cuatro de los seis goles de su equipo en el torneo. En la misma línea, los escasos chispazos de Lionel Messi mantuvieron encendida la llama de la Selección Argentina pero no fueron suficientes para llegar lejos. Ambos quedaron eliminados en octavos de final. Los reyes del fútbol de la última década no son magos, ellos también necesitan que el contexto los ayude para brillar. Y no hace falta remitirse a dos jugadores fuera de serie, ya que también le pasó a Polonia con Lewandowski, a Dinamarca con Eriksen, a Egipto con Salah y a Corea del Sur con Heung-min Son, por nombrar otros casos más mundanos. En Rusia 2018, el fútbol fue más que nunca un deporte de equipo y las genialidades se transformaron exclusivamente en un condimento.

Lo colectivo le ganó la pulseada a lo individual y las grandes figuras tuvieron que obrar en pos del grupo, por lo que los dos mayores exponentes del fútbol no consiguieron ganar una Copa del Mundo como alguna vez lo hicieron Garrincha (1962), Maradona (1986) o Romário (1994). No es culpa de Messi y Ronaldo, en absoluto. Las proezas encabezadas por un titán futbolístico pasarán a ser un anhelo con tintes nostálgicos, porque los Mundiales van camino a ser cada vez más estratégicos.

Ver a Giroud jugar constantemente de espaldas y ser un centrodelantero despreocupado por el gol, a Pogba persiguiendo a rivales de área a área, a Lukaku tirándose a jugar de falso extremo derecho, a Harry Kane flotar detrás de los volantes rivales para contribuir a la circulación, o las figuras de Modric y Rakitic comprendiendo que deben estar por debajo del sentido colectivo, son las grandes señales que ha dejado el Mundial. Que Suecia haya llegado tan lejos prescindiendo del personalismo de Zlatan Ibrahimovic es otro de los ejemplos.

3- Un Mundial preso del balón parado

Comprometerse con el balón es una elección, trabajar los balones detenidos no. El recurso que hizo furor en Rusia 2018 fue la pelota parada en todas sus versiones: tiros libres o de esquina, penales e incluso los saques de banda. Casi la mitad de los goles de la Copa del Mundo tuvieron sus raíces por estas vías y más del 75% de los encuentros tuvieron al menos un gol desde el balón detenido. Concretamente, de los 169 goles marcados en el torneo, fueron 72 los que nacieron con este método (42,6%).

Cada vez resulta más esencial en el juego y se valoriza como fin para destrabar o ganar partidos. Es un camino muy fiable para llegar al gol y sus garantías de efectividad crecen con elaboración de estrategias de desmarques, bloqueos y distracciones. Puede que tras este Mundial, más entrenadores se acostumbren a dar instrucciones estrictas de movimientos y elaborar una hoja de ruta para cada uno de los jugadores que ocupen el área. Tanto en defensa como en ataque, tiene que haber una planificación al detalle. Aunque es más fácil construir bosquejos ofensivos.

Inglaterra ha sido el equipo que más culto ha hecho de esta herramienta, con 10 de sus 13 goles convertidos con penales, tiros libres directos y pelotas quietas (76,9%). El elenco de Gareth Southgate alcanzó el cuarto puesto explotando al máximo los balones detenidos, inspirándose incluso en otros deportes como el baloncesto y el fútbol americano para conseguir mayor efectividad. Los 'Tres Leones' hicieron de ese recurso su llave para abrir todos sus marcadores en los partidos en que hicieron goles.

Las facultades de los futbolistas para ganar los duelos individuales y la capacidad de los ejecutantes todavía son inexcusables, pero el entrenamiento influye. El problema de los balones detenidos es que, aunque no se discute su validez y su importancia, es un recurso que desprestigia el juego si se convierte en prioridad. El alto número de goles de balón parado en el Mundial de Rusia 2018 han contribuido para que la espectacularidad del torneo pase a un segundo plano.

4- El miedo a perder y los efectos placebo

Pocos partidos de este Mundial han tenido a ambos equipos intentando buscar el triunfo sin reparar en precauciones excesivas. El declive del fútbol de posesión, la falta de brillo en las individualidades y el exceso de goles de balón parado han sido un cóctel que atentó con la espectacularidad. Pese a ello, ha quedado la sensación de saciedad en los aficionados porque fue un torneo emocionante y plagado de sorpresas. Gran parte de la culpa, más allá de la épica campaña de Croacia o la temprana eliminación de Alemania, también la tuvieron las remontadas, las tandas de penales y, sobre todo, los goles agónicos.

Fue un campeonato de planteos y estrategias atadas a las conjeturas, todo provocado por un inmenso miedo a la derrota. Un temor que lastimosamente ya forma parte de la realidad del fútbol a nivel global y que ha quedado en evidencia en la Copa del Mundo. Para combatir esa falta de espectacularidad han aparecido las remontadas –hubo cinco en la fase de grupos y nueve a lo largo de todo el torneo– y las tandas de penales (tres en octavos de final y una en cuartos), que siempre son un atractivo para hinchas neutrales. Fueron un gran paliativo ante la carencia de los desarrollos de juego entretenidos.

Otro de los grandes analgésicos del Mundial fueron los goles in extremis. De los 169 goles, 44 fueron convertidos en los últimos 15 minutos de los partidos, con 23 de ellos anotados en el minuto 90 o en sus adicionados. Incluso hubo jornadas, como en el segundo día del Mundial, donde todos los partidos se definieron en la recta final. Aquel viernes 15 de junio, Uruguay le ganó a Egipto con un cabezazo de 'Josma' Giménez en el minuto 89, Irán sorprendió a Marruecos en el minuto 95 y Portugal rescató un empate ante España en el minuto 88 con un excelso tiro libre de Cristiano Ronaldo. La caída de Alemania, el mayor impacto del certamen, también estuvo ligada a este síndrome de los últimos minutos de juego. La Mannschaft venció a Suecia con el gol de Kroos en el minuto 95, pero cayó ante Corea del Sur con dos anotaciones tardías ('92) y ('96).

En la fase de grupos se anotaron 20 goles en el minuto 90 y sus adicionados, más que en las primeras fases de Brasil 2014, Sudáfrica 2010 y Alemania 2006 juntas (19). Aunque caben varias lecturas, muchos de los dramas que alimentaron la emoción mundialista en Rusia estuvieron relacionados con equipos que fueron víctimas por recular e intentar mantener un resultado. El fantasma de la derrota flotó en cada estadio y perturbó a la mayoría de los protagonistas. Gran parte de los partidos de esta Copa del Mundo se recordarán por detalles, muy pocos por el buen juego, que ha sido más un espejismo que una realidad.

5- La tecnología y el VAR, paladines de la justicia

Hay deportes y ligas que han elegido siempre estar unidas a las revoluciones tecnológicas y los cambios de reglamento, como por ejemplo la NBA, abocada constantemente a la evolución para mejorar la competitividad. El fútbol siempre fue un poco más reticente y se tomó su tiempo para darle espacio a las herramientas digitales, pero el debut de los Árbitros Asistentes de Video (VAR) en el Mundial de Rusia 2018 ha sido una de las mejores noticias. Ha demostrado que la tecnología es socia de la justicia y que colabora para hacer un fútbol mucho más limpio.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, informó que el videoarbitraje se utilizó casi en 500 ocasiones y provocó la revisión de 20 jugadas, de las que 17 fueron decisiones correctas. Con el VAR, se ha pasado del 95% de decisiones correctas de los árbitros al 99,2% por ciento. Es un gran progreso, aunque están quienes todavía creen que esta herramienta ha cambiado la esencia del fútbol y le ha quitado sus rasgos más primarios. Objetan porque el árbitro demora en su revisión o genera desconcierto con sus señas e interrupciones. Sin duda que hay cuestiones para pulir, pero es innegable que el videoarbitraje ha hecho un fútbol más limpio.

Así como el aerosol evanescente '915 Fair Play' puso fin al recorte de distancias e incrementó notablemente la efectividad en tiros libres, y de las misma forma que la Detección Automática de Goles (DAG) desterró de los estadios a los goles fantasmas, el VAR ha dejado claro en Rusia que también puede contribuir en esos cambios positivos. Puede ser la herramienta que exilie para siempre a las infracciones imperceptibles y las simulaciones del fútbol. Ha educado a los futbolistas, que ya no recurren al juego violento por miedo a ser captado por los jueces que trabajan analizando repeticiones. Son más honestos y transparentes. Y los árbitros tienen más oportunidades para optimizar sus decisiones, que no siempre serán correctas, pero la revisión les permite acercarse más a la perfección.

6- Europa vs. Sudamérica, una lucha desigual

Con las derrotas de Uruguay y Brasil en los cuartos de final, acabó el sueño sudamericano. Francia, Bélgica, Suecia, Inglaterra, Rusia y Croacia protagonizaron la "mini Eurocopa" que definió al campeón del Mundial. La hegemonía del fútbol europeo ha sido notoria en los últimos 15 años y esta Copa del Mundo no ha hecho más que reflejar ese declive sudamericano causado por la corrupción, la emigración prematura de talentos y la falta de proyectos formativos o de planes que potencien la materia prima.

La Argentina de Lionel Messi, dirigida por Alejandro Sabella, fue la única selección sudamericana que tapó la problemática al llegar a la final hace cuatro años, pero fue la única en las últimas cuatro ediciones de los Mundiales. La histórica rivalidad entre Sudamérica y Europa por el reinado del fútbol mundial, donde la técnica de los campos y potreros hacía frente al poderío físico y táctico, es cosa del pasado.

Brasil es un caso aparte, porque mereció mejor suerte en su eliminación ante Bélgica, y en sus triunfos ajustados. Uruguay también juega sin tapujos. Pero Perú, Argentina, Colombia, México, Panamá y Costa Rica fueron inferiores ante rivales europeos, quienes presumieron de sus ventajas en la velocidad, intensidad y precisión.

En Sudamérica todavía nacen los Messi, Neymar, Luis Suárez y James Rodríguez, que brillan en el fútbol base pese al poco acompañamiento estructural. La crisis empieza porque esos jugadores emigran a Europa cada vez con mayor rapidez, allí encuentran el contexto para crecer rodeados de un sistema que con el tiempo supo formar mejores entrenadores y jugadores, además de acoger la inmigración y darle lugar en el fútbol. Sudamérica y América Central, epicentros del FIFA Gate, siguen sin invertir su dinero de forma apropiada y la fuga de talentos se hace inevitable ante la fuerza de los capitales extranjeros. La corrupción ha motivado el éxodo de futuros cracks, mientras que el fútbol europeo utiliza su organización para desarrollarlos. En un fútbol donde se ha acortado la brecha entre la técnica y lo físico, el fútbol sudamericano se ha convertido meramente en exportador.

Solo una revolución profunda de carácter estructural y cultural podría salvar al fútbol latino de caer en una diferencia aún más grande con el europeo. Un utópico cambio en las políticas de gestión de las federaciones de la Conmebol y la Concacaf sería capaz de poner fin a esta tendencia que parece inalterable. Por el momento, el consuelo está en que las tendencias indican que las Copas del Mundo pasarán a ser el epicentro de las estrategias. Si le sumamos la vigencia de la épica y el factor de las generaciones doradas que sean bien gestionadas, todo puede ser posible. Las heridas aún pueden maquillarse. Existen los goles, los bloopers, las sorpresas, las lesiones y otros factores ocasionales que pueden definir un Mundial.

 


 

Francia se quedó con el Mundial de Rusia

Francia subió de categoría en el fútbol al convertirse en bicampeona del mundo derrotando 4-2 a Croacia en la final de Rusia 2018 . Con goles de Mario Mandzukic (en contra), Antoine Griezmann, Paul Pogba y Kylian Mbappé, el equipo de Didier Deschamps grita campeón 20 años después de estrenarse con el trofeo de la Copa del Mundo, en Francia 98.

Francia se suma así al lote de bicampeones para acompañar a la Argentina y Uruguay, mientras que Deschamps emula al brasileño Mario Zagallo y al alemán Franz Beckenbauer, los únicos hasta hoy que fueron campeones como jugador y entrenador.

Croacia, que anotó a través de Ivan Perisic y Mario Mandzukic, cumplió la mejor campaña de su historia, pero no pudo superar la solidez francesa, que antepuso el pragmatismo al lirismo, lo que no le quitó contundencia. La de hoy fue la segunda final con más goles en la historia de los Mundiales, junto a a las de Uruguay 30, Francia 38 e Inglaterra 66. Sólo en Suecia 58, con el 5-2 de Brasil sobre Suecia, se movieron más veces las redes.

La tarde plomiza, con una combinación de calor y humedad que pocas veces se había dado en el mes de Mundial, le dio más dramatismo a un partido que, promediando el primer tiempo, comenzó a jugarse bajo lluvias intermitentes. La buena noticia era que pronto se vería que la final sería de las buenas. No sólo porque fue la primera en 44 años (Alemania 74) en ofrecer tres goles en el primer tiempo, sino porque Croacia la jugó con la ilusión y la fuerza del que quiere que un sueño se haga realidad. Francia también soñaba, claro, pero fue más fría, espero al rival para que este hiciera el gasto.

Por eso en el inicio, Ivan Strinic llegó al área con facilidad desde el lateral izquierdo. Croacia se insinuaba firme, pero el gol de apertura sería de Francia. Tan esmerados estaban los croatas en mostrar todo lo que tienen, que hacia los 16' optaron por las filigranas peligrosamente cerca de su arco. Tras dos minutos de presión, Néstor Pitana marcó falta sobre Griezmann, y del tiro libre salió -mediante un involuntario cabezazo a sus propias redes de Mandzkukic- el 1-0 "bleu". Croacia no lo podía creer. Era mejor, pero perdía. Consumado el gol, Luka Modric caminó hacia el círculo central diciéndole qué sabe qué cosas a Pitana, pero seguramente ninguna agradable.

Los balcánicos no se hundieron, siguieron haciendo el gasto hasta que, tras un tiro libre, Perisic se acomodó en el área la pelota con la derecha para cruzar un zurdazo perfecto que dejó sin chances a Hugo Lloris tras desviarse levemente en un rival.

Pero Croacia estaba condenada a sufrir en el partido, con el propio Perisic viviendo la cara opuesta. El croata desvió en el área una pelota con la mano, Pitana recurrió al VAR y, tras dos minutos estudiando la jugada y conversándola con la sala de VAR, otorgó el penal a Francia. Griezmann lo convirtió con serena jerarquía, a la derecha de Subasic, que se había jugado hacia su izquierda.

No era sencillo el desafío de Croacia, Francia vino demostrando ser muy dura en este Mundial, en el que apenas estuvo nueve minutos en desventaja en un partido, aquel increíble encuentro que le ganó 4-3 a la Argentina en octavos de final.

Croacia volvió del vestuario decidida a someter a Francia, y en los primeros minutos lo logró. Hasta que a los hinchas de la cuadrícula rojo y blanca les recorrió un frío por la espina dorsal, porque a los 52' Mbappé entró en acción, en un feroz arranque por la derecha que Domagoj Vida pudo contener a duras penas. Fue entonces que el partido se paró: cuatro personas se colaron en la cancha, exhibiendo la falla más visible en la seguridad del Mundial precisamente en la final. A Vladimir Putin, en el palco junto a Gianni Infantino, se le congeló la sonrisa mostrada hasta entonces. La seguridad fue redoblada de inmediato en todo el perímetro de la cancha. Nunca una final de Mundial se jugó con tanta gente dándole la espalda al terreno de juego y observado las tribunas.

Una pregunta recorría las tribunas del histórico estadio Luzhniki: ¿así pensaba Francia ser campeona? ¿Mostrando tan poquito cuando en realidad tiene mucho? Francia lleva la marca de Deschamps, que desde su época de jugador antepuso la contención y el equilibrio al resto de las facetas del juego. Marcelo Bielsa, que conoce bien el fútbol francés, había dicho hace cuatro años que Francia contaba con "los mejores jugadores jóvenes del mundo". Deschamps, evidentemente, no lo ignora, pero con sus decisiones en la final vino a decir que sabe lo que hace. No se trata tanto de cómo juegue Francia y de su potencial creador y ofensivo, sino de ser inteligente en función del rival. Y el rival, hoy, daba todo, aunque sus reservas físicas estuvieran mermadas. En algún momento, creía Deschamps, eso debía notarse e inclinar la final a su favor.

Tenía razón. Una nueva trepada por la derecha terminó con la pelota en el corazón del área croata. Griezmann, de espaldas al arco, se la cedió a Pogba, que vio bloqueado su primer remate. El que no vio que Pogba estaba listo para disparar por segunda vez fue Modric, que, de espaldas al "teenager" galo, exhibió un gesto de horror cuando, al girar, se dio cuenta de que era demasiado tarde para hacer nada. Pogba metió un zurdazo potente al palo ante el que Subasic no tuvo nada que hacer. Francia 3, Croacia 1 con 59' jugados.

Demasiado para los croatas, el segundo país más pequeño en la historia de las finales del Mundial, que sintió que no había ya mucho que hacer.

Otra de las figuras de Francia durante el torneo, Lucas Hernández, protagonizó una gran jugada llegando al área por la derecha hasta cederle la pelota a Mbappé. Vida ya ni supo cómo marcarlo, y el "teenager" que ante Argentina igualó una marca del Pelé del 58 -el más joven autor de un doblete en partidos eliminatorios en un Mundial- no perdonó: 4-1 a los 65'.

Era el partido en el que Croacia proponía, pero Francia disponía. Pero Mandzukic mostró orgullo, le peleó en el área a Lloris una pelota que no debía y el francés vivió un momento Loris Karius: gambeteo mal y el delantero croata puso el pie para meter mansa la pelota en el arco fracés. El 4-2 a los 69' sostenía a la final como un gran espectáculo. Y así siguió todo hasta el final, con Francia en la meta y Croacia aplaudida por un Luzhniki que supo reconocer lo que es, a veces, querer y no poder.

 


 

Bélgica venció a Inglaterra y consiguió el tercer puesto 

Bélgica derrotó a Inglaterra en San Peterburgo y se quedó con el tercer puesto en la Copa del Mundo de Rusia 2018. Los autores de los goles en el 2-0 fueron Thomas Meunier y Eden Hazard, uno de los mejores de la competición.

En el amanecer del encuentro, una buena jugada colectiva de los belgas derivó en el quiebre del cero. Meunier madrugó a toda la defensa británica y capturó un centro por el segundo palo para someter a Pickford.

Sin presiones, se vio en gran parte del encuentro el buen fútbol que desplegó Bélgica a lo largo del Mundial. Con Hazard como abanderado, insinuó pero no pudo ampliar la ventaja en la primera parte. Los ingleses estuvieron lejos de su mejor versión: su defensa se exhibió endeble y el ataque impreciso (incluso Harry Kane, quien por ahora continúa como máximo artillero de la competición con 6 tantos).

En el complemento, Inglaterra pudo haber igualado tras una buena definición de Eric Dier, pero milagrosamente Toby Alderweireld despejó en la línea cuando el arquero Courtois ya estaba fuera de escena.

Y a falta de escasos minutos para el cierre, el magnífico Hazard sentenció el pleito después de una buena habilitación de Kevin De Bruyne. El equipo del español Roberto Martínez halló espacios entre la desprotegida última línea británica y aprovechó su velocidad (ya sin Romelu Lukaku, de floja tarea, reemplazado por Dries Mertens).

Bélgica, sin dudas, cumplió las expectativas en esta Copa del Mundo. Después de ser eliminado por Francia en semifinales, consiguió su mejor marca y superó el cuarto lugar de México 1986 (en aquella ocasión había caído con los franceses por el tercer y cuarto puesto).

Por su parte, Inglaterra deberá conformarse con el hecho de haber pisado las semifinales luego de 28 años (la última vez había sido en Italia 1990). Tras la gloria de 1966, repitió su segunda mejor marca mundialista.

 


 

Croacia le ganó a Inglaterra y está en la final del Mundial

Fue 2 a 1 en el Estadio de Luzhnikí, en Moscú. Los ingleses empezaron arriba por el gol de Trippier, pero los croatas lo dieron vuelta por Perisic y Mandzukic.

Croacia jugará por primera vez una final del mundo. En la noche de Moscú, el equipo liderado por un gran Luka Modric le ganó 2 a 1 a Inglaterra en el alargue y se enfrentará ante Francia el próximo domingo.

Inglaterra golpeó primero. Kerian Trippier, de tiro libre, abrió el partido con un hermoso remate a los cinco minutos de juego. No fue el arranque ideal para Croacia.

El elenco croata encontró a los 22 minutos del segundo tiempo el empate: fue de Ivan Perisic, que apareció de la nada y empujó la pelota para poner el 1 a 1 parcial.

Ese gol revivió a Croacia, que una vez más terminó en un alargue. El equipo de Zlatko Dalić llegó a la final tras jugar tres tiempos suplementarios: en octavos vs. Dinamarca, en cuartos vs. Rusia y hoy ante Inglaterra.

En el segundo tiempo suplementario, Mario Mandžukić se convirtió en héroe: con un zurdazo cruzado venció a Jordan Pickford, uno de los mejores arqueros de este Mundial, y sentenció el partido para el delirio croata.

 


 

Francia venció a una dura Bélgica y es finalista

La primera semifinal del Mundial de Rusia entregó el duelo de candidatos. Bélgica llegó al compromiso de San Petersburgo con la placa que augura su potencial ofensivo al consolidarse como el equipo más goleador del torneo. Francia, en tanto, arribó al encuentro con la misión de revalidar el brillo de sus estrellas, al contar con el plantel más caro.

En los primeros minutos el que tomó la iniciativa fue el elenco comandado por Roberto Martínez. La categoría de Eden Hazard era la herramienta principal de los Diablos Rojos para amenazar a los galos. El dominio territorial de los hombres de colorado obligaban a los de Deschamps a apostar por los contragolpes interpretados por Pavard, Mbappé y Griezmann.

Cuando el cronómetro de Andrés Cunha marcaba el cuarto de hora, la sociedad compuesta entre Hazard y Kevin De Bruyne generó la ocasión más clara para abrir el marcador, pero la definición del astro del Chelsea fue desviada. En contrapartida, un remate de media distancia de Matuidi sirvió para exponer la seguridad de Courtois.

A medida que avanzaba el espectáculo Hazard tomaba mayor protagonismo. Sus incisivos ataques despertaban suspiros en las tribunas, aunque la escena que hizo volar a Lloris llegó a través de un remate de Alderweireld. El arquero del Tottenham se lució con una maniobra extraordinaria que mantuvo la paridad. De todos modos, Bélgica jugaba y gustaba. Sólo le faltaba concretar su llegada a la red.

Los centros de Pavard y las asistencias de Mbappé no eran suficientes para que Olivier Giroud concrete. El delantero intentó de cabeza y de derecha, pero todas sus definiciones facilitaron la tarea de los defensores belgas. Las limitaciones del atacante eran compensadas con las proyecciones del destacado lateral del Stuttgart, ya que antes del descanso exigió a Courtois con un remate que merecía tener destino de gol. A pesar de la ausencia de tantos, Bélgica y Francia animaban un partidazo.

En el complemento Le Blau dio el golpe. Un tiro de esquina ejecutado por Griezmann encontró la cabeza de Umtiti y el 1 a 0 despertó la euforia francesa. Además, los lujos de Mbappé le aportaban una cuota de estética a la victoria que no paraban de sorprender.

Los remates de Witsel continuaban convirtiendo a Lloris en figura, mientras que el sacrificio de Giroud, Matuidi y Pogba contribuía a cortar el circuito ofensivo belga. Las salidas de Fellaini y Dembele por Carrasco y Mertens intentaron darle mayor velocidad a los ataques de los Diablos Rojos, pero los de Deschamps continuaban con su pragmatismo aferrados a su victoria.

Con el triunfo garantizado, la generación francesa buscará tomarse revancha del título que se le escapó hace dos años en la Eurocopa que organizaron. En 20 años, los galos disputarán su tercera final. Tras la consagración de 1998 y la desilusión de 2006, Francia tendrá la oportunidad de bordar su segunda estrella ante Croacia o Inglaterra.

 


 

Croacia se impuso en los penales y despidió a Rusia

El penal de Iván Rakitic, cruzado, a la derecha, un puñal para el corazón ruso, completó el círculo virtuoso. Croacia está en las semifinales del Mundial dos décadas después de aquella maravillosa selección que sorprendió en Francia ‘98, a sólo 7 años del desmembramiento de Yugoslavia. Davor Suker, goleador de aquella gesta, aplaudía en el palco del estadio Olímpico de Sochi en su carácter de presidente de la federación de fútbol. Reconocía a una generación de futbolistas que busca superar a la suya, la de Boban, Prosinecki y Stanic, entre otras grandes estrellas contemporáneas.

Croacia fue tercero en suelo galo después de vencer a Holanda. Había sorprendido a Alemania en cuartos de final y había caído ante el anfitrión en semis. Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Brasil 2014 lo despidieron en primera ronda. A Sudáfrica ni siquiera se clasificó. Nunca hubo un equipo igual al del verano del ‘98. Hasta este sábado, claro. ¿Y quién puede quitarle el sueño de voltear a Inglaterra?

Hay una reminiscencia entre aquel Mundial francés y esta excursión en Rusia: entonces, también jugó ante Argentina en la fase de grupos. Perdió hace 20 años, con un gol de Mauricio Pineda. Ganó en la actualidad, con una notable actuación colectiva y una goleada (3 a 0) que no admite discusiones. Ese triunfo impulsó a Croacia y empezó a desbaratar las ilusiones de la Selección de nuestro país. Fue un baño de realidad.

No resultó sencillo doblegar a Rusia. Porque, a pesar de las limitaciones, de su menor jerarquía individual, el dueño de casa mostró un gran espíritu colectivo. Con mucho orden, esfuerzo y un gol de pelota parada, una de las vías para la definición muy utilizada en la competencia. El empate de Mario Fernándes, el lateral brasileño que nació en Sao Caetano y optó por nacionalizarse ruso, es una muestra del trabajo de Stanislav Cherchésov. Ese grito postrero, a cinco minutos del final del tiempo suplementario, generó esperanzas en la Plaza Roja, el Kremlin y sus alrededores. Los penales fueron lapidarios.

Croacia fue superior, pero no logró prevalecer en los noventa minutos. Muy a pesar de la calidad, no apareció en toda su dimensión Luka Modric en el primer tiempo. Y como por adentro el tránsito estaba pesado, buscaron desequilibrar por las bandas. Por la derecha, especialmente, con el punzante Sime Vrsaljko.

Rusia bloqueó espacios y trató de lastimar con la pelota larga. Encontró el gol en un zurdazo espectacular de Denís Chéryshev, pero se durmió a espaldas de Fernándes. Se filtró Mario Mandzukic y Andrej Kramarić cabeceó al empate. Un resultado justo.

En el segundo tiempo, Croacia buscó con mayor intensidad el triunfo. Iván Perisic remató al palo. Creció Modric. Fue incisivo. Pero el equipo ajedrezado no lograba destrabar el resultado. Entonces, llegó el alargue. Y encontró un tiro de esquina. Lo ejecutó Modric con maestría y Vida cabeceó para alumbrar el gol. Parecía el definitivo.

Danijel Subasic, lesionado en la pierna izquierda, sostuvo el arco ante el asedio ruso. Pero el empate de Fernándes derivó en los penales. El arquero tapó el tirito de Fiodor Smolov y el brasileño pateó muy desviado, un remate impropio de su sangre. Igor Akinfeev, héroe ante España, atajó el disparo de Mateo Kovacic. No alcanzó. Ganó Croacia la definición 4 a 3. Rusia tuvo una despedida digna. Croacia alimenta una gran ilusión.

 


 

Inglaterra eliminó a Suecia y se metió en semifinales

La selección inglesa clasificó a las semifinales del Mundial de Rusia 2018 tras superar a Suecia por 2-0 en el Samara Arena con tantos de Harry Maguire y Dele Alli a los 30 y 59 minutos. Los suecos no pudieron conseguir el descuento pese a intentarlo en gran parte del segundo tiempo.

El conjunto de Southgate se metió en la siguiente ronda, en la que ya se encontraban Francia y Bélgica tras vencer a Uruguay y Brasil respectivamente. Ahora sólo resta ver quién será el ganador del próximo encuentro entre Croacia y Rusia para que cerrar la tercera etapa mundialista.

Tras 20 minutos, llegó el primer disparo de peligro. Una jugada de Raheem Sterling acabó en los pies de Harry Kane, el goleador del Mundial, que remató desde afuera del área con un tiro cruzado que pasó muy cerca del segundo palo del arquero sueco.

El equipo británico se hizo fuerte en el Mundial por sus jugadas de pelota parada. Contra los suecos no fallaron. A los 30 minutos cayó el gol que abrió el marcador, tras el primer tiro de esquina del conjunto inglés. Harry Maguire conectó, de manera perfecta, un centro de Ashley Young al medio del área y colocó el balón en la esquina más lejana de Olsen.

A dos minutos del final "Los Tres Leones" pudieron estirar la ventaja después de un fallo defensivo. Sterling quedó mano a mano con el arquero, el cual supo achicar con eficiencia. Finalmente Andreas Granqvist terminó despejando la pelota.

Suecia salió al segundo tiempo decidido a empatar. A los dos minutos del inicio, Marcus Berg tuvo la primera clara para su equipo con un cabezazo bien colocado que supo despejar el arquero del Everton.

A los 14 minutos del complemento, los británicos lograron ampliar la diferencia. Delle Ali puso el 2-0 con un nuevo gol de cabeza tras un centro por la derecha. El jugador del Tottenham impactó el balón a centímetros del área chica y dejó sin opciones al arquero sueco.

Con la victoria, Inglaterra sumó su tercer triunfo en lo que va del certamen. Tras su debut ganador con Túnez por 2-1 y la goleada ante Panamá 6-1, los británicos cayeron ante Bélgica (1-0) e igualaron con Colombia en los 120 minutos de juego (1-1).

 


 

Otra sorpresa: Bélgica eliminó a Brasil

El equipo de Roberto Martínez fue más contundente desde el inicio y se puso 2-0 en 30 minutos con goles de Fernandinho en su propia meta y de Kevin De Bruyne. La 'Seleção' empujó y marcó el descuento en el complemento pero no le alcanzó para remontar y quedó afuera de la Copa del Mundo

 El  Kazan Arena fue nuevamente escenario de una sorpresa en el Mundial de Rusia 2018. En el mismo césped en el que Corea del Sur eliminó a Alemania, Brasilse despidió de la Copa del Mundo en cuartos de final. Su verdugo fue Bélgica, que se impuso por 2-1 y sacó boleto a las semifinales, donde enfrentará a Francia.

 El elenco de Tite llegó a este encuentro tras eliminar a México y enfocado en lograr un nuevo triunfo que lo acerque a la sexta Copa del Mundo de su historia pero se topó con el elenco más goleador del torneo, que con las grandes actuaciones de su generación dorada había logrado remontar ante Japón.

El conjunto belga salió al campo de juego algo dubitativo y endeble ante los primero avances de un Brasil más agresivo en los primeros minutos. Bélgica asomaba tibiamente con Romelu Lukaku más libre que de costumbre, moviéndose desde las bandas hacia el centro. Los dirigidos por Roberto Martínez tuvieron la fortuna de ponerse en ventaja antes de estabilizarse por completo y eso cambió el desarrollo del partido

Bélgica consiguió el 1-0 en el minuto 13 tras un gol en propia meta de Fernandinho, quien desvió hacia su meta un centro al área de Nacer Chadli. Ese gol generó cierta desesperación en Brasil y los jugadores belgas usaron esa desorganización a su favor.

En el minuto 31, Bélgica capitalizó un contraataque letal y consiguió el 2-0. El mediocampista Kevin De Bruyne aprovechó los espacios de una defensa abierta para anotar con un remate bien esquinado que dejó sin chances de reacción a Alisson.

 Pese a los dos goles, Bélgica no defendía bien y mostraba mucho nerviosismo porque Brasil atacaba con mucha gente. Al cierre de la primera etapa, la única diferencia entre ambos equipos era la contundencia.

Para el complemento, Tite decidió mover fichas para intentar concretar la remontada y mandó al campo a Roberto Firmino en lugar de Willian. Poco a poco, los brasileños comenzaron a acorralar a sus rivales y el balón empezó a cruzar el área belga de un lado a otro, por aire y por tierra, cada vez con mayor frecuencia, aunque sin la puntería para conseguir anotar el descuento. Brasil empujaba sin lucidez y aprovechaba que Bélgica no conseguía salidas limpias.

Mientras sus jugadores buscaban el descuento de forma incansable, el entrenador brasileño hizo sus dos últimas modificaciones: puso a Douglas Costa en lugar de Gabriel Jesús y a Renato Augusto por Paulinho. Este último logró anotar el descuento con un cabezazo tras un centro de Philippe Coutinho.

Martínez, DT español que comanda a Bélgica, mandó al campo a Thomas Vermaelen para reforzar la última línea, y envió el claro mensaje a su equipo de soportar la embestidas rival. Eden Hazard en la agonía del partido se ocupó de quitarse rivales con regates y conseguir que le cometan faltas para hacer correr el reloj. A dos minutos del pitazo final, el portero Thibaut Courtois, la figura de partido, le tapó un remate a Neymar que significó el triunfo.

Así se concretó un triunfo histórico para el fútbol belga y la caída del máximo candidato al título. Brasil sufrió la segunda derrota en el ciclo de Tite, la más dolorosa porque significó la eliminación del Mundial. Fue la primera vez que recibió dos goles desde que el ex DT del Corinthians tomó el mando.

Por su parte, la generación de oro de Bélgica igualó la mejor marca de su historia en Mundiales, ya que se aseguró el cuarto lugar, la misma posición que obtuvo en México 86, donde fue eliminado por Argentina y perdió con Francia por el tercer puesto. Justamente, la selección francesa, que se impuso a Uruguay, será su rival en las semifinales. Se enfrentarán el próximo martes en San Petersburgo.

Formaciones:

Brasil: Alisson; Fagner, Thiago Silva, Miranda, Marcelo; Fernandinho, Paulinho; Willian, Philippe Coutinho, Neymar; Gabriel Jesus. DT: Tite

Bélgica: Thibaut Courtois; Toby Alderweireld, Vincent Kompany, Jan Vertonghen; Thomas Meunier, Axel Witsel, Kevin De Bruyne, Fellainii; Nacer Chadli, Eden Hazard; y Romelu Lukaku. DT: Roberto Martínez

 


 

Francia fue superior a Uruguay y está en semis

 

Francia le tiró un vagón de fútbol encima a Uruguay. Dio una clase futbolística, dominó a la celeste del minuto 1 al 90, y con mucha justicia clasificó a las semifinales del Mundial. tras ganarle 2-0.

Cuando se pierde bien, no se puede decir nada. Porque el equipo de Tabárez tuvo la entrega de siempre, pero tuvo menos fútbol que nunca. Ni el de propuesta, ese que en los últimos tiempos se quiso explorar, ni el de respuesta. Porque fue desde la defensa que se perdió. Desde no poder hacer eso que siempre tienen los equipos de Uruguay: disminuir las virtudes del rival, para luego sí buscar el gol.

Uruguay fue dominado como hace mucho tiempo no se veía. Porque además de las virtudes francesas, falló lo básico: el primer pase. La celeste estuvo extremadamente imprecisa, por culpa propia y también por una correcta presión del equipo francés, que complicó siempre la primera posesión de Uruguay, cuando intentaba armar un ataque.

Con eso, y con la velocidad de los volantes franceses, siempre se jugó al ritmo que planteaba al rival, y con los espacios que al equipo de Deschamps le quedaba cómodo. Uruguay nunca se terminó de acomodar en el campo. Y no pudo armar ese muro defensivo que, con el 1-0, le había complicado a Portugal.

Pero además, el equipo galo tiene mucho más fútbol que el de Cristiano Ronaldo, por lo que, cuando llegaba con pelota dominada a tres cuartos de cancha, siempre fue peligroso. Lo más efectivo fueron los centros cruzados, que encontraron alguna extraña desatención de la zaga celeste.

 

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El dominio francés no era asfixiante, pero encontró de todos modos el justo 1-0 a los 39'. De pelota quieta, el arma celeste: centro de Griezmann y cabezazo de Varane que le ganó a Stuani. 1-0 y el mejor escenario para los galos, ante la necesidad uruguaya de adelantarse.

En el segundo tiempo Tabárez se la jugó con los cambios: Cebolla y Maxi Gómez adentro, Stuani y Bentancur afuera. A todo o nada: empatarlo o sufrir de contra. Pero nada llegó a darse, porque en la misma jugada de los cambios Griezmann anotó el segundo tras un increíble error de Muslera, al que se le escapó un tiro que era fácil.

Uruguay perdió el humor, sobre todo a partir de una protesta tras una simulación de Mbpapé. Obligado, Uruguay mostró que, cuando lo necesitó, no tuvo juego. Pero tampoco puedo ganar ninguna pelota dividida relevante. En lo físico, Francia también controló al equipo uruguayo.

El resto fue tesón, esfuerzo, pero fútbol cero. Ni siquiera encontrar un gol de alguna pelota quieta, un centro, que complicara a Francia como lo complicó Argentina en octavos de final, cuando le tiró la camiseta en los últimos minutos. Allí se vio muy claro la diferencia física: lo de los galos exuberante, al punto de anular cualquier virtud celeste.

Termina el Mundial de Uruguay. Y seguramente, termina lo mejor de una generación histórica, la de los Muslera Godín, Cáceres, Suárez, Cavani, que llegarán con más de 35 años a Catar 2022. Tiempo de agradecerles por las alegrías vividas, y lamentar que, en esta tarde de viernes, el fútbol faltó a la cita.

 


 

 Los cuartos de final: Días y horarios

Ocho equipos sobreviven a las dos primeras semanas del Mundial de Rusia 2018. Muchos de los favoritos como España, Alemania o Argentina ya han dicho adiós, pero quedan muchas selecciones de enorme potencial. También hay otras que aspiran a ser las grandes revelaciones de este torneo en unos cuartos de final que comenzarán este viernes. Fechas y horarios de los cruces: 

Viernes 6

URUGUAY – FRANCIA  (11 horas)

 

BRASIL – BÉLGICA       (15 horas)

 

Sábado 7

SUECIA – INGLATERRA  (11 horas)

 

RUSIA – CROACIA          (15 horas)

 


 

Inglaterra venció a Colombia por penales

Harry Kane, de penal, había puesto en ventaja a los británicos, pero Yerry Mina marcó la igualdad de cabeza en la última jugada. Los británicos se impusieron 4-3 en la tanda y se enfrentarán ante Suecia en cuartos de final

EEstadio del Spartak Moscú, los cafeteros no pudieron continuar con su sueño mundialista y quedaron eliminados al caer en los penales (4-3) ante Inglaterra.

 El primer tiempo no dejó prácticamente nada atractivo para los espectadores. Ambos equipos se estudiaron a lo largo de 45 minutos y no generaron situaciones de gol más allá de algún remate lejano y débil.

Los más destacado fue una amonestación a Wilmar Barrios por una agresión a Jordan Henderson cuando la pelota no estaba en juego, que pudo haber sido roja.

Los más perjudicados de este duelo fueron los centrodelanteros. Tanto Falcao como Harry Kane no participaron del juego, tanto fue así que el inglés optó en varias oportunidades por bajar algunos metros para tener algún contacto con el esférico. Pero ningún intento de ambos desniveló el trámite de partido.

El complemento se encaminaba para ser de la misma forma pero en un tiro de esquina en favor de los británicos, Carlos Sánchez se colgó de la humanidad de Kane y el árbitro Mark Geiger pitó penal. El propio Kane se hizo cargo de la ejecución y marcó el 1-0.

El tanto movió el banco colombiano y José Pekerman mandó a la cancha a Carlos Bacca,en lugar de Jefferson Lerma, para acompañar a Falcao en ataque.

Colombia contó con dos chances claras antes del final. Un contragolpe que Juan Cuadrado dilapidó al rematar desviado dentro del área y un remate fortísimo de Uribe desde media distancia en tiempo adicionado que hizo lucir al arquero Pickford.

De ese tiro de esquina apareció en la agonía del partido el cabezazo de Yerry Mina que estableció el 1 a 1, cuando el partido llegaba a su fin. De esa manera el encuentro se estiró al tiempo suplementario.

En el suplementario no hubo demasiadas acciones destacadas ya que el temor de perder le ganó a la ambición por ganar y la clasificación se definió en los penales.

La tanda de penales

Colombia: Radamel Falcao, gol Juan Cuadrado, gol Luis Muriel, gol Mateus Uribe, falló Carlos Bacca, falló

Inglaterrra: Harry Kane, gol Marcus Rashford, gol Jordan Henderson, falló Kieran Trippiers, gol Eric Dier, gol

De esta manera, Inglaterra jugará los cuartos de final ante Suecia el 7 de julio en el Samara Arena, mientras que Colombia se despidió del Mundial.


 

Suecia eliminó a Suiza y clasificó a cuartos

En un duelo inédito (jamás se habían enfrentado en mundiales) disputado en San Petersburgo, Suecia derrotó a Suiza y se quedó con el anteúltimo boleto a los cuartos de final de Rusia 2018. Triunfó 1-0 por el tanto en contra de Manuel Akanji y ahora esperará por el ganador de la última llave entre Colombia e Inglaterra.

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El seleccionado nórdico, que dio el golpe en el repechaje de la eliminatoria europea y dejó en el camino a Italia, venía de terminar en la primera posición del grupo F y se mantiene en carrera. Pasó a los cuartos de final de una cita mundialista luego de 24 años (la última vez fue en Estados Unidos 1994, cuando concluyó en la tercera colocación).

Los dirigdos por Janne Andersson hicieron mejor las cosas a lo largo de los 90 minutos y tuvieron su premio. En el primer tiempo ya habían contado con las mejores situaciones, aunque en el complemento fue la fortuna la que le jugó a favor. Un remate de Emil Forsberg, que parecía terminaría en las manos del arquero Sommer, se desvió en Ankaji y descolocó al guardameta para el 1-0 que no se modificaría.

Los generadores de fútbol del equipo de Vladimir Petkovic estuvieron ausentes y el conjunto helvético careció de claridad para ir en busca del empate en los minutos finales.

Esta eliminación se concretó en la misma instancia que en Brasil 2014, cuando los suizos cayeron en el tiempo suplementario con Argentina. Así, se privaron de conseguir un objetivo que no cumplen desde el Mundial que organizaron en 1954, cuando accedieron a los cuartos antes de ser eliminados por Austria.

A la espera de un adversario en la próxima ronda de la Copa del Mundo, Suecia se ilusiona con pisar las semifinales para mantenerse con chances de al menos igualar su mejor marca mundialista: el segundo lugar en 1958 (fue tercero en Brasil 1950 y Estados Unidos 1994).

 


 

Brasil se afirma como el gran candidato: superó a México

La selección de México no pudo con la de Brasil, que se metió en cuartos de final del Mundial de Rusia tras la victoria por 2-0 en el Samara Arena. Los goles de Neymar y Roberto Firmino, a los 50 y 88 minutos del segundo tiempo le dieron la clasificación al equipo de Tite.

Los latinoamericanos comenzaron bien pero rápidamente abandonaron la presión alta y terminaron padeciendo tanto al astro del PSG como al atacante del Chelsea, Willian. En la siguiente ronda, los brasileños se medirán ante el ganador entre Bélgica y Japón.

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La presión alta de México complicó la salida del equipo de Tite en los primeros minutos. Los de Juan Carlos Osorio incomodaron al mediocampo brasileño y atacaron por las bandas. En los primeros 10 minutos, la posesión fue para los latinoamericanos, que contaron con tres tiros de esquina a favor.

Con el paso del tiempo Brasil se fue asentando más en el campo y los mexicanos dejaron de presionar en cancha rival para hacerlo en la propia, como consecuencia, los sudamericanos tuvieron la primera jugada peligrosa. Neymar encaró por derecha, eludió a dos rivales y Guillermo Ochoa despejó el disparo.

La intensidad en la presión, con la que comenzó el encuentro el conjunto de México, se fue perdiendo y los de Tite se impusieron y dominaron el resto del primer tiempo. A los 32 minutos, Gabriel Jesús tuvo otra opción clara para abrir el marcador.

Brasil fue protagonista de la primera jugada peligrosa en el complemento con un potente disparo de Philippe Coutinho que pudo despejar el arquero del Standard Lieja. En los cinco minutos iniciales, los de Tite tuvieron tres tiros de esquina antes del gol.

A los 50 convirtió Neymar tras una buena jugada entre él y Willian, que desbordó y metió el centro raso al medio. Con Ochoa vencido, el astro del PSG marcó el segundo en su cuenta personal.

A México le costó reaccionar pese a los intentos de Hirving Lozano y Andrés Guardado. La "Canarinha", por su parte, se apoyó en el extremo del Chelsea para generar peligro en ataque.

El conjunto de Osorio no encontró la forma de hacerle daño al equipo sudamericano, que estiró la ventaja y sentenció el encuentro dos minutos del final. Neymar ingresó al área por la derecha y habilitó a Roberto Firmino, quien empujó el balón hacia la red sin resistencia alguna.

Neymar continúa en carrera y se perfila como el candidato a ganar la Copa del Mundo. El futbolista de 26 años fue protagonista de un gol y una asistencia en la victoria ante México. Con el tanto a los 5 minutos del segundo tiempo, el brasileño acumula dos gritos, junto con el de Costa Rica en el triunfo por 2-0.

Brasil avanzó a cuartos de final y se ubica entre los ocho mejores junto con Francia, Uruguay, Rusia y Croacia, hasta el momento. El próximo duelo será el 6 de julio en el Kazán Arena, ante el ganador entre Bélgica y Japón.

 


Bélgica lo dio vuelta y eliminó a Japón

El equipo de Roberto Martínez ganó por 3-2. Haraguchi e Inui adelantaron a los asiáticos, pero Vertonghen, Fellaini y Chadli revirtieron el marcador para el elenco europeo, que en la próxima ronda jugará ante Brasil

En uno de los partidos memorables del Mundial de Rusia 2018, Bélgica se clasificó a los cuartos de final tras vencer por 3-2 a Japón en la última jugada. Los asiáticos tuvieron una ventaja de dos goles pero no pudieron sostener el resultado y el conjunto de Roberto Martínez logró revertir el marcador para quedarse con el triunfo. En la próxima ronda, los europeos jugarán ante Brasil.

Los antecedentes de ambos equipos hacían pensar que Bélgica saldría decidido a pararse en campo rival, mientras que Japón apostaría a esperar a su rival y a salir de contraataque. Sin embargo, los primeros minutos del partido mostraron lo contrario: los asiáticos tomaron el control de las acciones y se animaron a jugar cerca del área defendida por Thibaut Courtois.

Al conjunto del español Roberto Martínez le costó tomar las riendas del partido, pero cuando lo hizo, fue arrollador. Sobre los 20 minutos, los belgas ya eran los dueños absolutos del partido: con un Eden Hazard lúcido y movedizo por el frente de ataque, sumado a un Romelu Lukaku decidido a pelear en el área a pura potencia, el elenco europeo comenzó a merodear el gol.

Pero Bélgica no supo sostener el ritmo y, sobre el cierre de la etapa, Japón casi logra la ventaja en una jugada insólita. Osako desvió débilmente la pelota en el área tras un centro por lo bajo desde izquierda y parecía que Courtois controlaba sin problemas, pero el balón se le escurrió entre las manos. El arquero del Chelsea se rehizo y, sobre la línea, evitó lo que hubiera sido la apertura del marcador del elenco asiático.

El golpe llegó en el inicio de la segunda parte. Iban solo dos minutos de juego cuando Genki Haraguchi aprovechó una desatención de la defensa belga y una floja respuesta del arquero Courtois para marcar el 1-0 tras un contraataque veloz.

Bélgica tuvo una reacción inmediata. Tras un centro atrás desde la derecha, Hazard sacó un potentísimo remate que se estrelló en el palo. Los de Martínez iban a pagar cara esa oportunidad de empate desperdiciada.

Sobre los 55', Japón se fue para adelante y Takashi Inui sacó un remate cruzado de afuera del área, inatajable para Courtois. Fue un 2-0 que se sintió como un cachetazo para los belgas, que no encontraban la forma de recomponerse.

Con más amor propio que ideas y con más ímpetu que fútbol, Bélgica empezó a adelantarse .Lukaku tuvo dos oportunidades: un cabezazo que salió muy cerca y un intento en el que lo cruzó con los justo un defensor en el área. El descuento iba a llegar sobre los 68', lego de un córner. Japón falló al intentar despejar de su área y la pelota le quedó a Jan Vertonghen, quien sentenció el 2-1 capitalizando que el arquero Eiji Kawashima había quedado a mitad de camino.

Esa conquista levantó al conjunto europeo. Bélgica parecía derrotado y sin ánimo, pero en la voluntad de ir a buscarlo encontró el empate. A los 73', Marouane Fellaini, que había ingresado desde el banco de suplentes, selló el 2-2.

Pero la historia iba a tener un cierre fenomenal, a la altura de lo vibrante que fue todo el encuentro. En tiempo de descuento, Japón tuvo un tiro libre que Courtois logró sacar al córner. Bélgica salió rápido de esa pelota parada y, en una contra fenomenal, Chadli empujó la pelota a la red y sentenció el 3-2. Iban 93 minutos.

La locura se desató entre los belgas. Los japones cayeron el suelo agobiados por la frustración. Ya no había tiempo para más. El árbitro senegalés Malang Diedhiou pitó el final y dio por sellado el pase de los de Roberto Martínez a los cuartos de final, donde enfrentarán a Brasil

 


 

Rusia eliminó a España en los penales

Otro candidato que queda afuera del Mundial de Rusia 2018. España, que llegaba con grandes posibilidades de arribar a la final, no pudo con Rusia en los penales. Tras el empate por 1-1, los dirigidos por Fernando Hierro no acertaron en dos de las cinco ejecuciones de la pena máxima y quedaron afuera de la competencia.

Con la victoria en el Estadio Olímpico Luzhnikí, el país anfitrión continúa su camino en la Copa del Mundo. Los dirigidos por Stanislav Cherchésov avanzaron a cuartos de final.

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Con un claro dominio de balón, la selección de España intentó controlar el partido desde el primer minuto, mientras que los rusos presionaron con intensidad cuando la pelota caía en la línea defensiva. Los anfitriones buscaron lastimar en el contragolpe y le apuntaron a su delantero estrella de casi dos metros, Artiom Dziuba.

En una jugada de pelota parada a los 11 minutos, apareció el capitán Sergio Ramos para ayudar a abrir el marcador. Tras una falta de Yuri Zhirkov a Nacho desde la banda derecha, Marco Asensio sacó el centro y el defensor del Real Madrid luchó con Sergei Ignashevich que terminó metiendo la pelota en su propio arco.

Tras el gol, "La Roja" no se apuró y jugó con la posesión del balón. Los dirigidos por Stanislav Cherchésov mantuvieron el mismo plan: desbordar por las bandas para buscar a su delantero.

En los últimos 10 minutos de la primera mitad, España le cedió el balón a Rusia y fue en ese momento cuando el país anfitrión aprovechó. Tras un tiro de esquina de Yuri Zhirkov, Dziuba cabeceó y la pelota golpeó en un brazo levantado de Gerard Piqué.

El atacante del Arsenal Tula, dela liga rusa, aprovechó la posibilidad a los 40 minutos e igualó el marcador con un penal que ejecutó abajo y a la derecha de David De Gea.

En el complemento, España buscó el gol que le diera la victoria y se acercó al arco de Ígor Akinféev. Los últimos minutos del primer tiempo, en los que le cedieron la pelota a su rival, le pasaron factura a los de Fernando Hierro que no tuvieron situaciones de peligro

A cinco minutos del final, los españoles tuvieron la chance más clara del segundo tiempo con un disparo de Andrés Iniesta desde afuera del área, y un segundo de Iago Aspas, en los que supo responder el arquero del CSKA de Moscú.

En el tiempo suplementario, España propuso el mismo juego que desarrolló durante los 90minutos. En los primeros 15, "La Roja" mantuvo la posesión pero no llegó a incomodar al arquero de la selección anfitriona.

En el segundo tiempo, Rodrigo, el cuarto cambio de Hierro, tuvo una jugada clave por la banda izquierda. Akinféev, figura del partido, rechazó el disparó y salvó a su equipo.

España arrancó la tanda de penales con el pie derecho gracias al gol inicial de Andrés Iniesta y lo propio hizo Fiódor Smólov para Rusia. Gerard Piqué y Serguéi Ignashévich convirtieron el segundo para ambas selecciones. En el tercer disparo fue el turno de Koke y el primer fallo.

Aleksandr Sergeyevich Golovin estiró la ventaja, puso el resultado 3-2. Tras la conversión de Sergio Ramos, Denís Chéryshev volvió a poner en ventaja a Rusia (4-3). Finalmente Iago Aspas erró su tiro y España se despidió del Mundial.

 


 

 

Croacia clasificó a cuartos y eliminó a Dinamarca

Croacia se clasificó a los cuartos de final del Mundial de Rusia 2018 tras vencer a Dinamarca. Luego del empate 1-1 en tiempo regular, los dirigidos por Zlatko Daliic se impusieron por 3-2 en la tanda desde los doce pasos y se metieron entre los ocho mejores equipos de las Copa.

El encuentro tuvo un comienzo atípico, con dos goles en tres minutos. Ambas conquistas llegaron a partir de errores rivales. Habían transcurrido unos pocos segundos desde el inicio del juego y Dinamarca envió un lateral largo al área. La defensa croata no pudo rechazar y la pelota le quedó a Mathias Jorgensen, quien remató al arco. El arquero Danijel Subasic intentó tapar el disparo, pero el balón rebotó en una de sus manos y terminó metiéndose por el primer palo para convertirse en el 1-0.

Pero la seguidilla de acciones desafortunadas no iba a terminar allí. Solo dos minutos después, Croacia llegó hasta el área rival con una buena combinación por derecha entre Rebic y Vrsalkjo. En su intento por despejar, Henrik Dalrsgaard sacó un pelotazo que rebotó en la cara de un compañero y que hizo que el balón le quedara a Mario Mandzukic. El delantero de la Juventus de Italia no perdonó y dispuso el 1-1 con un remate certero ante el arquero.

Tras el vértigo inicial, las acciones se estabilizaron y el partido adquirió el tinte que se avizoraba en la previa: Croacia -que venía de tres victorias en forma consecutiva en la fase de Grupos- intentó hacerse dueño del encuentro y pararse en campo rival. Sin embargo, Dinamarca no se resignó a que lo acorralen cerca de su arco y, en uno de sus intentos veloces en la salida, el arquero Subasic tapó un mano a mano ante Martin Braithwaite.

Los dirigidos por Dalic apostaron al buen manejo de pelota de sus figuras Ivan Rakitic y Luka Modric para dominar el juego. Así, generaron dos acercamientos claros: el primero, una serie de remates al arco en la que el arquero Kasper Schmeichel mostró siempre una atenta respuesta y, luego, un tiro libre de Modric que un compañero apenas desvió con un cabezazo por arriba del travesaño.

La segunda parte tuvo un desarrollo equilibrado, sin un dominador claro. Los escandinavos levantaron su nivel respecto del primer tiempo y, por momentos, lograron poner en aprietos a su rival. Jorgensen, con un disparo que tapó el arquero, y Eriksen, con un remate desviado, estuvieron cerca de volver a poner en ventaja a Dinamarca.

Pero Croacia no se iba a dar por vencido y, sin demasiada claridad, también pisó el área rival. Modric y Rebic fueron los que intentaron sin suerte ante el arco de Schmeichel.

A diez minutos del cierre, el encuentro pareció quedar enmarcado por un "pacto de no agresión". Las emociones, sorprendentemente, llegaron en el descuento. Rakitic buscó la victoria para Croacia con un disparo de media distancia que se fue muy cerca y Dinamarca respondió con un córner que Subasic despejó y en la que la pelota derivó en Braithwaite, que remató desviado.

El empate obligó a jugar el tiempo suplementario. En la primera parte, Dinamarca se mostró arrollador y encerró a Croacia en su propia área. Schone tuvo la chance más clara, con un disparo que salió muy cerca. Los balcánicos recién pudieron salir del asedio en los minutos finales.

La segunda etapa iba a traer el momento de más alta tensión del encuentro. En una contra letal, Rebic se fue solo hacia el área, eludió al arquero y, cuando estaba por definir al gol, Jorgensen lo bajó desde atrás. El árbitro argentino Néstor Pitana cobró el penal y Modric se paró frente a la pelota, pero el arquero Schmeichel adivinó sus intenciones y le atajó el remate para mantener vivas las ilusiones danesas.

Así, la igualdad se mantuvo y el partido debió definirse en los penales. Comenzó pateando Dinamarca: Eriksen pateó y Subasic desvió, la pelota pegó en el palo y salió. Luego fue Baldej para Croacia y Schmeichel tapó con las piernas. Los primeros en convertir fueron Kjaer y Kramaric para poner el 1-1. Luego, acertaron Krohn-Dehli y Modric. Los arqueros volvieron a lucirse: Subasic le atajó a Schone y Schmeichel a Pivaric.

El guardametas croata iba a ser el gran héroe de la jornada al atajarle el último disparo de Dinamarca a Jorgensen. Finalmente, Rakitic convirtió su penal y sentenció la serie en favor de los balcánicos.

 


 

Argentina, afuera de su peor Mundial en 60 años

La Selección Argentina cayó en octavos de final ante Francia, que la goleó 4-3, y se quedó afuera del Mundial de Fútbol Rusia 2018 en la peor performance, como equipo, de la que se tenga memoria desde Suecia 1958.

El un encuentro que se disputó en el estadio Kazan Arena de la ciudad , con el arbitraje del iraní Alireza Faghani, los dirigidos por Jorge Sampaoli se aferraron a la esperanza y hasta tuvieron algo de razón por un rato, cuando lograron dar vuelta un mal comienzo: iban perdiendo 0-1 por el gol de penal de Griezmann y pasaron a ganar 2-1 con los de Di María y Mercado, pero no había un equipo, sino individualidades.

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Después de la agónica clasificación tras ganarle sobre la hora 2-1 a Nigeria, Argentina había renovado su ilusión de comenzar a hacer un buen Mundial y para eso debía dar el primer paso hoy ante Francia. No fue así.

Los problemas de desorganización institucional de los últimos años, plasmados en la permanente improvisación, tanto de la conducción de la AFA como del cuerpo técnico que eligió, dieron un resultado previsible: a pesar de valer cientos de millones de dólares, este plantel nunca se sobrepuso a esos problemas estructurales.

Las convocatorias de Sampaoli fueron desafortunadas: Enzo Pérez nunca estuvo a la altura y dejó en el banco a Dybala y a Lo Celso, sin mencionar el hecho de que puso a jugar de titular a Meza cuando no tenía el rodaje suficiente.  

Francia contó con un Mbappé inspirado y un Griezmann astuto, quienes vieron facilitada su tarea por un desempeño en defensa muy deficiente de los argentinos.

Después del 2-1 en contra, Francia aceleró y, sucesivamente, marcaron Pavard (57') y Mbappé (64 y 68'). El gol de Agüero, demasiado al final, dio pie a una última jugada en la que Argentina podría incluso haber empatado, pero la suerte no acompañó.

Solo la presencia de Messi podía abrir un espacio para la esperanza antes de este partido, pero fue un espejismo. Nunca hubo un equipo que lo acompañara.

* Una explicación para el título: Argentina pasó a octavos de final esta vez; en 2002, la Selección de Marcelo Bielsa no llegó a esa instancia en Corea-Japón y fue una gran decepción porque había un proyecto plasmado en un gran equipo; en esta ocasión, tanto en la clasificación al Mundial como en la previa, todo indicaba que poco podía esperarse de la dupla integrada por Daniel Tapia y Sampaoli, y la Copa del Mundo empezó como era previsible; finalmente, por el proceso previo (tres DT en cuatro años) y su desenlace, éste fue el mayor fracaso argentino en un Mundial desde Suecia'58, donde un equipo de estrellas que era candidato, se fue goleado en primera ronda.

 


 

Uruguay venció a Portugal y jugará con Francia 

Uruguay le ganó 2 a 1 a Portugal en Sochi y avanzó a cuartos de final de Rusia 2018. El equipo del Maestro Tábarez tuvo una excepcional actuación de Edinson Cavani que anotó los dos goles de su equipo antes de abandonar el campo de juego a los 30 minutos del segundo tiempo por una lesión. Uruguay sufrió sobre el final el asedio de Portugal, que no encontró claridad para atacar de un modo ordenado y efectivo, a pesar de los esfuerzos de Cristiano Ronaldo para intimidar en el área. A la estrella de Real Madrid lo terminó gobernando el desgano tras buscar casi siempre por arriba y no tener situaciones que le permitan demostrar su poderío. En el epílogo, Muslera fue clave para no permitirle empatar a Portugal, que buscó hasta con su arquero Rui Patricio.

Otra vez en un Mundial Uruguay dio una muestra ser un equipo rocoso, difícil de llevarse por delante y de voltear. La conexión "bluetooth" entre Suárez y Cavani es admirable cada vez que se produce. El gol del delantero de PSG vino de un centro de Suárez, pero hay un antes: un lateral hecho a las apuradas por Cristiano Ronaldo con Portugal en ataque. Uruguay recuperó la pelota y salió con pases largos por la derecha, con Cavani recostado en ese sector. La pelota va hacia la izquierda desde donde vino el centro de Suárez. No se sabe cómo, pero el jugador de Barcelona sabrá en instantes cómo encontrar a Cavani y servirle un gol

¿Qué es un equipo? Uruguay. ¿Por qué Uruguay es un equipo? Porque sabe a qué juega y qué necesita para hacerlo. El material disponible es el que le marca qué estilo practicar. Es pragmático, término que un día alguien deberá explicar porqué se convirtió despectivo en el fútbol. Juega de un modo que puede concretar y no plantea universos aspiracionales que si no se alcanzan, no importa, total con solo haber querido, en la tertulia futbolera alguien dirá que con la intención ya es suficiente.

Uruguay juega un fútbol terrestre. Un fútbol posible. Suárez y Cavani abren grietas en las murallas con camiseta de otro color, mientras Godin, Giménez y Cáceres levantan sus muros para proteger al resto. Es un grupo de leales a una idea y que la sostienen con lo que tengan. Capaces de cabecear una pelota en el piso cuando ya no se puede jugar con los pies. Muslera desde el arco es el sostén definitivo de toda la estructura.

Cuando Portugal empató con el gol de Pepe, en uno de los pocos instantes en que los centrales fueron superados, el segundo gol de Cavani anestesió el crecimiento de la tropa de Cristiano Ronaldo. El ingreso de Ricardo Quaresma le dio algo más de vuelo a Portugal, que no deja de ser un conjunto algo anárquico, más voluntarioso que consistente.

Uruguay trató de minimizar el efecto escénico por la salida de Edison Cavani por lesión. Con "Cebolla" Rodriguez en el campo (entró por Betancur) y luego Carlos Sánchez, el Maestro Tabárez intentó darle músculo y aire a un equipo que se quedaba sin energía y sin el poder del contraataque. Portugal metió a Uruguay muy cerca de su arco. Y Suárez más cerca de Godin que del arquero Rui Patricio. No es una situación que asuste a los uruguayos. Manejan esa presión y ese estrés sin perder la compostura.

Portugal fue por los costados y buscó con centros hasta el final. Uruguay aguantó y sacó la pelota sin otro plan y sin rubor. Así sacó a Portugal del Mundial y se ve en busca de Francia en los cuartos de final.

 


 

 

Terminó la primera fase de grupos del Mundial Rusia 2018 y se completaron las llaves para octavos de final, que se disputará hasta el martes 3 de julio. A continuación, el detalle de los partidos que se vienen.

 

Sábado 30 de junio

Argentina vs Francia (11 horas, estadio Kazán Arena - Kazán)

Uruguay vs Portugal (15 horas, estadio Fisht Sochi - Sochi)

 

 

Domingo 1° de julio

España vs Rusia (11 horas, estadio Luzhnikí - Moscú)

Croacia vs Dinamarca (15 horas, estadio Samara Arena - Samara)

 

 

Lunes 2 de julio

Brasil vs México (11 horas, estadio Samara Arena - Samara)

Bélgica vs Japón (15 horas, estadio Rostov Arena - Rostov del Don)

 

 

Martes 3 de julio

Suecia vs Suiza (11 horas, estadio San Petersburgo - San Petersburgo)

Colombia vs Inglaterra (15 horas, estadio Spartak - Moscú)

Las llaves de octavos

 


 

Inglaterra perdió con Bélgica y jugará ante Colombia

Con la garantía de los pasajes hacia los octavos de final del Mundial de Rusia, Inglaterra y Bélgica se vieron las caras en Kaliningrado.

Como el cuadro presentaba mayor accesibilidad al que se clasifique en el segundo lugar del Grupo G, ambos entrenadores optaron por presentar equipos alternativos en su último compromiso de la primera fase.

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Con la ausencia de Kevin De Bruyne, Eden Hazard, Lukaku, Mertens, Vertonghen, Kompany, Sterling, Kane y Lingard el espectáculo se inició con una llamativa pasividad de los protagonistas. Los antecedentes que marcaron los partidos de Francia ante Dinamarca y Japón contra Polonia invitaban a sospechar sobre un posible firmamento de armisticio.

La movilidad de Dendoncker y las dudas de Pickford conformaban los elementos más perceptibles para que se abra el marcador. Sin embargo, la solidez de Stones y el sacrificio de Jones mantuvieron el invicto en la valla británica.

Las sugerencias tibias de los Diablos Rojos no inquietaron a la defensa del elenco conducido por Southgate, y las escasas respuestas ofensivas despertaron el malestar del público, que despidió a los protagonistas con una silbatina generalizada cuando se fueron al descanso.

El que tomó cartas en el asunto fue Januzaj, quien improvisó un golazo en una sorpresiva proyección y marcó el 1 a 0 para exponer el espíritu del Fair Play. La obra del hombre de la Real Sociedad calló las críticas en un duelo que no despertaba grandes emociones.

 

 

 


 

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