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¿Argentina dolarizada? Voces polémicas en EE.UU. y Buenos Aires

Medios financieros de USA piden que Argentina dolarice

MINING PRESS

Forbes, The Wall Street Journal y Seeking Alpha están entre los medios financieros que publicaron sobre la posibilidad de que Argentina y otros emergentes dolaricen, o algunos casos directamente llamaron a que eso suceda.

El director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo en Fox News que el Tesoro de USA que la única salida para la crisis argentina es la dolarización. Aseguró que el Tesoro de Estados Unidos está "profundamente invoucrado en la discusión" sobre la dolarización. "La única forma de salir del dilema de Argentina es establecer una junta monetaria, el peso se vincula con el dólar, pero se puede crear un nuevo peso único. No hay creación de dinero a menos que tengas una reserva en dólares detrás de esto", afirma Kudlow, quien no es el primero que ha traído la dolarización a colación como respuesta a la crisis.

En junio, ya Steven Hanke, había publicado en Forbes  una nota titulada "Argentina debería desechar el peso y dolarizar". La idea no es nueva: la dolarización ya había sido la receta que había sido sugerida 1990 y en 2000 por Hanke, el 'padre de la dolarización' en Ecuador y Montenegro.

La dolarización es el término utilizado cuando una moneda extranjera es utilizada adicionalmente a o en lugar de una moneda doméstica como moneda de curso legal. Este proceso también puede ser llamado sustitución de la moneda, según la definición de Investopedia.

"Para terminar con la pesadilla monetaria interminable de la Argentina, el BCRA, junto con el peso, deberían ser removidos y puestos en un museo. El peso debe ser reemplazado por el dólar de EE.UU. Argentina debería hacer oficialmente lo que hacen todos los argentinos en tiempos de problemas: dolarizarse. Es hora de que el presidente Macri se enfrente a la realidad. Él debe clavar una estaca en el corazón del gradualismo. La dolarización haría exactamente eso", escribió Hanke en Forbes.

Hanke no fue el único economista que mencionó la palabra dolarización en las semanas pasadas, cuando la incipiente crisis de los emergentes se ha vuelto tema de debate en los principales medios financieros del mundo, reseñò Urgente 24.

La editorialista del diario The Wall Street Journal, Mary Anastasia O'Grady, publicó el 9/9 una notitulada "Argentina necesita dolarizar". Para O'Grady, el país sufre un problema a largo plazo desde el siglo XX: el Gobierno gasta más de lo que recauda. La columnista llama que el Gobierno nacional "termine con el sufrimiento del peso" y dolarice la economía como método para restaurar la confianza internacional.

"El peso era vulnerable cuando los especuladores cambiarios lanzaron un ataque contra la lira turca el mes pasado y la guída hacia el dólar se extendió a otros mercados emergentes, incluida Argentina. Después de décadas de repetidas crisis cambiarias, los argentinos pueden olr los problemas de dinero", escribió O'Grady. Y afirmó que "la demanda de aferrarse a los pesos se ha derrumbado". Para O'Grady, "este es un problema político a largo plazo que se ha manifestado en repetidas crisis económicas desde mediados del siglo XX." "El gobierno vive más allá de sus posibilidades, mientras que los impuestos y las reglamentaciones, especialmente en materia laboral, hacen que muchas empresas no sean competitivas. El efecto neto es siempre el mismo: aumento de la deuda y una economía letárgica seguida de devaluación o default, o ambas cosas." "La manera más rápida de establecer la confianza sería poder fin a la miseria causada por el peso y adoptar el dólar. Los argentinos podrían seguir así ahorrando e invirtiendo en su hermoso país. El Sr. Macri ha probado el gradualismo. Ahora es el momento de ser audaz", escribió O'Grady.

"¿Está la dolarización en el horizonte de los países emergentes y qué querría decir esto para la Reserva Federal?", se preguna John M. Mason -fundador y CEO de New Finance y exasistente especial a la secretaría del departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano en Washington, D.C, y execonomista senior dentro del sistema de la Reserva Federal-, en el portal financiero Seeking Alpha. "Una nueva posibilidad ha sido introducida en la ruptura que está ocurriendo dentro de las naciones de mercados emergentes, y esa es la dolarización de sus monedas. Las cosas están tan mal en países como Argentina que la idea de la dolarización es ahora mencionada como una manera en que estas naciones podrían 'restaurar la confianza' para otras reformas", escribió Mason.

"Argentina, económicamente, la está pasando muy mal. Se espera que su economía se contraiga más del 2% este año, y que la inflación superaría el 40%. El Banco Central ha subido de la noche a la mañana la tasa de préstamo a más del 60%. El valor del peso argentino ha caído mucho y se cree que se mantendrá debilitado. Turquía también está enfrentando problemas y la lira también se ha quebrado. Otras naciones de mercados emergentes también están en el borde y enfrentan dificultades parecidas", escribió Mason, que se pregunta a continuación dónde está parada la Reserva Federal en medio de todo esto.

"Durante la Gran Recesión, quedó claro que la Reserva Federal trabajó con muchos bancos centrales alrededor del mundo, ayudándolos a mantener sus sistemas bancarios con la liquidez suficientes como para pdoer continuar funcionando. Con la recuperación económica, la Reserva Federal continuó otorgando liquidez al mundo a través de 3 rondas de flexibilización cuantitativa y haber mantenido las tasas de interés históricamente bajas. La liquidez del dólar en el mundo se volvió tan predominante que ahora muchos citan a la política de la Reserva Federal como la principal razón por la que muchas de estas naciones de mercados emergentes pudieron llevar a cabo políticas fiscales indisciplinadas y emitir mucha deuda en dólares", explica Mason.

Por otro lado, en una entrevista exclusiva con el PanamPost, el economista Adrián Ravier aseguró que "es hora de intentar insistir en la dolarización, dado que el costo de implementarla con la devaluación reciente es razonable". Si el Gobierno de Mauricio Macri decidiera seguir este camino, las "tasas de interés bajarían, caería el riesgo país y se alcanzaría la estabilidad monetaria, más certeza sería otorgada al mercado, y las posibilidades de atraer capital se expanderían."

Ravier opina que, dada la alta tasa del cambio tras la última devaluación (actualmente 38 pesos argentinos se cambian por 1 dólar), el dólar "convertible", es decir, las reservas que posee el Banco Central argentino, deberían ser suficientes para implementar la iniciativa. En caso de que no lo fuesen, es preferible pedirle ayuda al Fondo Monetario Internacional o a Estados Unidos. Pero no debería perderse la oportunidad de "romper el ciclo de devaluaciones constantes que han sido implementadas para corregir los desajustes estructurales del gasto público", argumentó. "Renunciar a la política monetaria ofrece más ventajas que desventajas. Al Banco Central le ha ido muy mal desde su creación en 1935", concluyó.

Economistas: dolarización dejaría a la Argentina en una situación más frágil

La medida dejaría a la Argentina a merced de las devaluaciones de Brasil. Qué dicen los economistas.

El economista y profesor de Columbia, Guillermo Calvo, reeditó el debate sobre la dolarización de la economía argentina cuando afirmó en una reciente entrevista a La Nación que "la dolarización es algo que hay que pensar seriamente más adelante", como una forma de resolver de una buena vez las cíclicas crisis de confianza sobre el peso argentino, que sufre hoy la política económica de Macri.

La propuesta no es nueva. La convertibilidad de Domingo Cavallo implicó una dolarización casi de facto que supuso el período más largo de estabilidad monetaria. Sin ir más lejos, fue el ex presidente del Banco Central, Pedro Pou, quien propuso terminar de dolarizar la economía con el apoyo de sus colegas del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (CEMA), Roque Fernández y Carlos Rodríguez. Su propuesta implicaba reducir la entidad que presidía en ese entonces Pou a una Superintenencia de Entidades Financieras y renunciar así a la política monetaria y también a la política cambiaria.

La ventaja que estos economistas esgrimían puede expresarse con la analogía del automóvil: si la política económica fuera un auto y la política monetaria, su volante, desde mediados de siglo XX que cada vez que los argentinos tomaron el volante, chocaron el auto; y, por ende, mejor es que maneje otro.

La permanente monetarización del excedente del gasto del fisco eleva el ritmo de emisión monetaria y por eso la moneda nacional perdió 13 ceros y cambió 5 veces de signo monetario, consignó La Política Online.

De hecho, fue Larry Kudlow, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, quien afirmó en una entrevista a Fox News que tal vez la solución para "el dilema de los argentinos" es volver a "atar el peso al dólar" como en los años '90 y "no emitir un solo peso más sin un dólar de respaldo". A su vez aseguró que el Tesoro de EE.UU. sabe que esa es la solución "y está trabajando en eso".

Fuentes oficiales lo desmintieron luego de una oleada de críticas a esta propuesta de volver a atar la suerte de la política monetaria nacional a las decisiones de la Reserva Federal.

El economista y director de la consultora FyEHernán Hirsch, resumió para LPO el corazón de las críticas: "Me parece que la iniciativa es negativa. Una dolarización le restaría flexibilidad a un país que es extremadamente volátil y no creo que garantice una política fiscal más confiable porque no tenemos nada que nos garantice un manejo prudente de las cuentas públicas y encima estaríamos atados de manos por el lado monetario y cambiario. Además, ahora es impracticable dado que no alcanzan los dólares que tenemos".

LPO le pidió al director de la carrera de Economía de Universidad de Belgrano, Andrés Di Pelino, su visión académica respecto de la factibilidad de abandonar el peso y adoptar el dólar. "Así como están las cosas, no es recomendable ni factible abandonar el peso, solo podría hacerse con un acuerdo político amplio que cambie la Carta Orgánica del Banco Central, pero también tienen que darse ciertas condiciones económicas que hoy no tenemos".

La discusión teórica se reaviva porque el peso viene fallando en una de sus tres requisitos para llamarse "moneda", es decir, ser una unidad de medida, medio de pago y reserva de valor. Una fuerte devaluación como la que comenzó con la corrida cambiaria en abril volvió a poner en evidencia que el peso no preserva su capacidad de compra.

"En la medida en que no se cumpla una de esas funciones, estamos en presencia de una cuasimoneda, como lo es hoy el peso para la teoría; y si dejara de cumplir la función de unidad de medida, a causa de, por ejemplo, una acelerada inflación que haga que los precios de cada vez más cosas se empiecen a fijar en dólares, ya estaríamos hablando de que el mercado se dolarizó de prepo. Eso es otra cosa", agregó Di Pelino.

Primero, es impracticable porque no alcanza con los dólares que tenemos. Segundo, la dolarización nos restaría flexibilidad al atarnos en el plano monetario y cambiario, sin garantizar un manejo prudente de las cuentas públicas, porque nada garantiza una política fiscal más confiable.

Di Pelino agregó que "si desde el Estado se hacen tan mal las cosas, que no es el caso, podríamos llegar a ese escenario en el que se desconfigura el sistema de precios de la economía. Me parece que vale la pena subrayar que no están dadas -todavía- las condiciones para que la Argentina se inmole y vaya hacia una dolarización de prepo como tampoco veo condiciones de apoyo político para ir a una dolarización ordenada como la de Ecuador".

Desde la teoría, un esquema de dolarización ordenado requiere dos condiciones de base: Primero, que haya superávit comercial que garantice el ingreso de divisas para atender las deudas y, segundo, que haya superávit fiscal para tener la tranquilidad de que no se vaya a monetizar el déficit, que es lo que habitualmente hizo Argentina. No hace falta decir que estamos lejos de ese escenario.

"Claramente no hay hoy superávits gemelos. Además se necesitaría de un acuerdo con la Reserva Federal para que suministre los dólares. Porque incluso si se bancarizara el 100% de las cuentas -esto solo requeriría un cambio de signo monetario en las cuentas-, siempre es necesario un mínimo de circulante y alguien lo tiene que emitir", agregó Di Pelino.

"Resta aclarar que para que un cambio de moneda funcione, habría que hacer un cambio automático y simultáneo de todos los precios arrancando desde un tipo de cambio recontra alto -por decir algo, con un dólar a $100- y luego cruzar los dedos para que los agentes no busquen converger los precios locales con los internacionales y nos inflacionemos fronteras adentro, porque ya no habría instrumento de política cambiaria para evitar la pérdida de competividad. Seguir con inercia inflacionaria una vez dolarizados, volvería a la economía frágil en términos reales, porque con dólares y precios que no reflejen la verdadera competitividad, por ejemplo, frente a Brasil haría que nos puedan inundar de productos, que nosotros vacacionemos afuera, al menos por un corto plazo, golpeando la actividad doméstica", explicó Di Pelino.

Por su parte, Ramiro Castineira de Econométrica, también cuestionó la idea: "Al margen de ser un 'deja vu' horrible, la discusión por la dolarización es anacrónica. Además, el origen del problema es la monetarización del déficit fiscal. Si no se ajusta el fisco y se dolariza, vamos directo a un recesión con desempleo de hasta dos dígitos. Esto lo vimos al final de los años '90. Herramientas monetarias para un problema fiscal, no cuajan", destacó.

Sin política cambiaria, cuando Brasil devaluara la Argentina sufriría inflación en dólares se volvería incluso menos competitiva y podría sufrir una recesión con desempleo de hasta dos dígitos.

Es que la falta de timón sobre la política cambiaria haría imposible corregir vía devaluación la inflación en dólares. Cuando esto sucede, el ajuste es deflacionario y en general recesivo. La situación sería idéntica si fuera Brasil u otro socio comercial el que devaluara, porque ya no habría un mecanismo para evitar el salto del tipo de cambio real multilateral. Similar sería también la situación si hubiera un cambio exterior ya no en las condiciones para el comercio, sino de flujos financieros como se observa en esta corrida cambiaria que viene afectando en distinto grado a todas las economías emergentes.

En este sentido se manifestó también el diputado y ex gobernador, Felipe Solá: "La dolarización nos deja sin soberanía monetaria ni grados de libertad para actuar en situaciones de crisis internacionales, como las que enfrentó Grecia". "Esto nos ata a un sistema de precios relativos y competitividad de una economía con indicadores macroeconómicos diferentes y nuestro país necesita tener su moneda para resguardarse de las decisiones de otros", dijo.

"No hay experiencia histórica de una des-dolarización. Estos esquemas parecen ser un camino sin retorno. Economías como la de Portugal, Italia y Grecia, que atravesaron fuertes crisis y aun hoy sienten los efectos, no pudieron volver a sus monedas", concluyó Di Pelino.

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