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MERCADOS

¿Los bancos centrales hundieron el precio del oro?

 

Aumentaron sus reservas de oro en más de 640 toneladas en 2018

MINING PRESS/ Oro Información

La fiebre compradora de oro por parte de los bancos centrales en los últimos meses tiene una segunda lectura, según desvelan hoy desde un diario italiano, en el que publican que estos organismos han estado presionando para que el precio del metal bajara y así poder aumentar sus reservas de forma más barata, para aprovechar el cambio de calificación de las reservas de oro por parte de Basilea III.

Los bancos centrales aumentaron sus reservas de oro en más de 640 toneladas en 2018, el doble que el año anterior y la mayor cantidad adquirida casi en los últimos 50 años, desde que en 1971 el presidente estadounidense Richard Nixon eliminara el patrón oro.

Dentro del sector oficial, han sido los bancos centrales europeos y asiáticos los más activos en la compra de metal, un movimiento que se ha interpretado como una reacción de temor ante una posible crisis de la Unión Europea y a la guerra comercial y de divisas.

Sin embargo, en un artículo firmado por Alessandro Plateroti en el diario italiano Il Sole / 24 Ore, se ofrece una interpretación distinta: según el periodista, “en realidad, y esto es especialmente cierto en Europa, estos grandes movimientos en las reservas de oro no solo han estado motivados por el deseo de los países de protegerse frente a los riesgos geopolíticos, sino también por una cuestión de oportunidad”.

El artículo de Il Sole / 24 Ore recuerda que el próximo 29 de marzo de 2019, además de la fecha establecida para el Brexit (con o sin acuerdo), es también un día clave para el mercado del oro.

Para ese día, el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), considerado como “el banco de los bancos”, ha fijado la fecha de la resurrección del patrón oro. Según explica el diario italiano, entre las reformas de las normas de crédito y finanzas incluidas en el plan conocido como Basilea III, se encuentra una en la que se establece que el oro que se encuentre en la cartera de inversión de los bancos comerciales y de inversión pasará a ser considerado un activo equivalente al dinero en efectivo y, por lo tanto, libre de riesgos.

El nuevo patrón oro

Se trata de la llamada “remonetización del oro”, en contraposición a la “desmonetización” del mismo que decidió Richard Nixon en 1971. Una decisión que ha sido adoptada por el BIS por iniciativa de la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo (BCE), el Bundesbank alemán, el Banco de Inglaterra y el Banco de Francia, las cinco mayores potencias mundiales en cuanto a política monetaria.

Cuando se aprobó la nueva normativa del sistema financiero establecida por Basilea III, en 2016, estos grandes bancos centrales insertaron en ellas una norma revolucionaria que, sin embargo, no ha sido debatida en pública y ha pasado casi inadvertida, pese a su importancia.

Como explican desde el diario italiano, “en la práctica, el oro físico en lingotes y monedas (y no bajo la forma “sintética” de certificados) volverá a ser considerado por los reguladores como un activo equivalente al dólar y al euro en términos de seguridad, eliminando la obligación de ponderar los riesgos de absorción de capital, como se hace con cualquier otro activo financiero, a excepción (por ahora) de los bonos del tesoro de países de la Eurozona”.

Esta medida supone una auténtica revolución para el mercado del oro y para el papel que desempeñan las reservas nacionales, ya que las normas de Basilea III confieren al oro el mismo estatus que los bonos soberanos en los balances bancarios.

El objetivo de la norma podría ser, según interpreta el diario italiano, que los bancos centrales vayan reduciendo su exposición a los bonos soberanos y sustituyéndolos por oro. Una decisión que, por cierto, ya adoptó el Banco Central de la Federación Rusia, que ha deshecho sus posiciones en bonos estadounidenses para incrementar sus reservas de oro.

En este sentido, los bancos centrales que han estado repatriando sus reservas de oro desde el extranjero estarían mejor protegidos frente al riesgo de quedarse cortos de reservas de metal después del 29 de marzo, para ponerlo a disposición de los bancos comerciales que quieran reemplazar los bonos soberanos.

De momento, el sistema cuenta con más de 33.000 toneladas de oro, valoradas en 1,4 billones de dólares al precio actual, que representan alrededor del 20% de todo el oro que se ha extraído en la Tierra desde hace casi 3.000 años.

Según el artículo de Plateroti, los países más prudentes o mejor informados sobre lo que va a ocurrir a partir del 29 de marzo han sido Alemania, Holanda, Austria, Francia, Suiza y Bélgica. Aunque también Polonia, Rumanía y Hungría han recuperado el control de sus reservas de oro.

El precio es la clave

La teoría que despliega el artículo de Il Sole /24 Ore es que, teniendo en cuenta que los bancos centrales han comprado más oro en 2018 que en los casi 50 años anteriores y que han recuperado parte de sus reservas que estaban custodiadas en la Reserva Federal estadounidense y en el Banco de Inglaterra, lo normal hubiera sido que el precio del oro se hubiera disparado el año pasado.

“En cambio, el oro cerró el pasado año con una caída del 7% y un retorno financiero negativo. ¿Cómo se puede explicar esto?”, pregunta Plateroti.

Según el diario italiano, “al mismo tiempo que acaparaban lingotes de oro reales, los bancos centrales se coordinaban para ofrecer cientos de toneladas de “oro sintético” en los mercados de Londres y Nueva York, donde tienen lugar el 90% de las operaciones de metales preciosos. Este exceso de suministro de derivados de oro sirvió para derribar el precio del metal, obligando a los inversores a liquidar sus posiciones para limitar las pérdidas que habían acumulado en el mercado de futuros”.

De esta forma, cuanto más caían los precios de los futuros de oro, un mayor número de inversores se veían obligados a vender “oro sintético”, desencadenando una espiral bajista que luego fue explotada por los bancos centrales para comprar oro físico a un precio mucho más bajo.

Gracias a este sistema, las entidades que buscaban oro como valor refugio, como China, la India, Rusia o Turquía, han conseguido casi duplicar sus reservas de oro en los últimos cinco años.

Como concluye el artículo del diario italiano, “¿es compatible esta situación con la obligación de precisión y transparencia que tienen los bancos centrales?”.

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